Yo no soy tan pecador@ como ellos

Quiero empezar contándoles lo que me pasó la semana pasada y la razón por lo que ahora estamos hablando de esto. Aunque creo que esta tema es más para los que ya llevamos un tiempo en la Iglesia, también pienso que es importante hablarlo con las personas que no pero que pueden sentirse identificados con las siguientes palabras, en fin este mensaje es para tod@s aquell@s a los que les hable Dios en esta semana.

Tengo un vecino que por mucho es más que un chico problema, es decir, bebe, fuma, a tenido un sin número de problemas con la policía, se ha metido en un número por igual de pleitos o peleas, a tenido varias parejas y todo esto lo se; porque vive al frente mío.

Ahora ya que les di a conocer un poco más de mi vecino, quiero confesarles que la verdad no he hecho mucho para alcanzar su vida y hablarle de un Dios que puede cambiar. Y digo que tengo que confesarles porque siento que no he hecho nada por su vida, incluso ni orar por el en mis oraciones con Dios.

Para terminar de contarles lo mucho que me falta por amar a mi vecino con el amor de Dios, llegué al punto de pensar en que sería mejor que se mudara porque así ya pudiera dormir y estar mas tranquilo. Entonces Dios puso este pasaje en mi mente, y es por esto que quiero hablar con ustedes sobre el amor por los demás:

“A algunos que confiando en sí mismos, se creían justos y que despreciaban a los demás, Jesús les contó esta parábola:

<<Dos hombres subieron al templo a orar; uno era fariseo, y el otro, recaudador de impuestos. El fariseo se puso a orar consigo mismo: “Oh Dios, te doy gracias porque no soy como otros hombres – ladrones, malhechores, adúlteros- ni mucho menos como ese recaudador de impuestos. Ayuno dos veces a la semana y doy la décima parte de todo lo que recibo”. En cambio, el recaudador de impuestos, que se había quedado a cierta distancia, ni siquiera se atrevía a alzar la vista al cielo, sino que se golpeaba el pecho y decía: “¡Oh Dios, ten compasión de mí, que soy pecador!”

Les digo que éste, y no aquél, volvió a su casa justificado ante Dios. Pues todo el que a sí mismo se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltado>>”

Lucas 18:9-14

Es muy importante que nosotros como cristian@s comprendamos que no somos ni mejores ni peores que aquellas personas que todavía siguen en una vida de pecado porque no lo conocen. Por favor no caigas en el estado mental de pensar que porque ahora que ya conoces de un Dios amoroso y todopoderoso, que ha cambiado tu vida y que por Su gracia ahora ya no fumas o te drogas o de cualquier lugar de donde Dios te haya sacado, llegues a pensar que eres mejor que el resto de tus amig@s o conocidos que siguen en una vida de pecado.

La humildad no sólo debe basarse en el hecho de no verse por encima de los demás por el dinero que tengas o la eduación que hayas recibido, también se debe ver reflejado en el ámbito espiritual, en el no creernos más “santos” que otros que todavía siguen ciegos por el pecado.

Dios te bendiga

DC

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